Pasar buena parte del día en redes sociales, mensajería y plataformas de estudio ya es parte de la vida universitaria. Pero esa misma presencia digital también abre la puerta a formas de agresión que no siempre se reconocen a tiempo, como el ciberacoso, las amenazas o la sextorsión. En Colombia, estas situaciones son especialmente preocupantes para mujeres jóvenes, justo en el rango de edad de muchas estudiantes y recién egresadas. Entender qué es la violencia digital y cómo prevenirla es una forma concreta de autocuidado y de cuidado comunitario.
¿Qué se entiende por violencia digital y por qué importa?
La violencia digital incluye agresiones que ocurren a través de tecnologías y entornos conectados, como redes sociales, mensajería o correo electrónico. En el contenido analizado se mencionan prácticas frecuentes como recibir mensajes no deseados, sexualmente explícitos u ofensivos, además de amenazas y acoso sostenido. Aunque cualquier persona puede estar expuesta en internet, el riesgo no se distribuye igual entre la población.
A nivel global, ONU Mujeres recoge que el 73% de las mujeres ha experimentado algún tipo de agresión en línea. Este fenómeno tiene un impacto tan alto que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU lo califica como una “plaga mundial” que afecta a una de cada tres mujeres a lo largo de su vida. Para estudiantes, esto importa porque la vida académica, social y laboral cada vez depende más de la reputación digital, la participación pública y la presencia en redes.
Lo que muestran las cifras en Colombia
En Colombia, se reporta que el 60% de las mujeres entre 18 y 40 años aseguró haber sido acosada a través de herramientas digitales, según datos divulgados por el Ranking PAR. Ese rango de edad incluye a una gran parte de la comunidad universitaria: estudiantes de pregrado, posgrado, monitorías, prácticas e incluso quienes ya están iniciando su carrera laboral. Cuando una experiencia de acoso se vuelve recurrente, puede afectar la concentración, el rendimiento, la participación en clase y la decisión de “desaparecer” de espacios digitales que hoy son necesarios.
Una cultura de cuidado también se construye en línea
La violencia digital puede afectar a cualquier persona, pero golpea con mayor fuerza a mujeres y población vulnerable, y tiene efectos reales sobre la libertad de expresión y la vida cotidiana. En Colombia, además, se advierte que la violencia digital no está tipificada como delito en sí misma, aunque conductas como injuria o calumnia pueden ser sancionadas con cárcel y multas sin importar el medio. Por eso, prevenir, reconocer señales y actuar con herramientas concretas es clave para no normalizar el acoso como «parte de internet».