En la etapa escolar y universitaria, la salud preventiva suele quedar relegada por horarios exigentes, trámites o falta de información clara. Sin embargo, desde el 1 de octubre de 2024, se implementó en Colombia un cambio relevante que amplía las oportunidades de protección para adolescentes. El Ministerio de Salud y Protección Social anunció la ampliación de la edad para la vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), incluyendo ahora a jóvenes entre 15 y 17 años, como parte de la estrategia Colombia sin Cáncer de Cuello Uterino.
Este ajuste es importante porque busca cerrar brechas de cobertura y facilitar el acceso a una medida clave de prevención. Para muchos estudiantes, especialmente quienes no pudieron vacunarse a edades más tempranas por barreras administrativas o logísticas, esta ampliación representa una segunda oportunidad para proteger su salud.
El cambio central establece que, a partir de esa fecha, niñas y niños entre 9 y 17 años pueden acceder a la vacunación contra el VPH. El esquema anunciado corresponde a una dosis única, lo que reduce obstáculos como múltiples citas o desplazamientos repetidos. Además, esta ampliación completa el rango de edad que se había venido extendiendo progresivamente en años anteriores, fortaleciendo una cobertura más coherente durante toda la etapa escolar y juvenil.
Desde la perspectiva de la salud pública, la decisión se apoya en evidencia científica que respalda los beneficios de vacunar adolescentes, incluso en edades más avanzadas dentro del ciclo escolar. Aunque la vacuna es más efectiva cuando se administra a edades tempranas, el enfoque actual reconoce que ampliar el rango permite reducir desigualdades acumuladas y avanzar hacia la meta nacional de alcanzar coberturas iguales o superiores al 95 %.
Un aspecto especialmente relevante para estudiantes es la disponibilidad del servicio. La vacuna se encuentra habilitada en más de 3.000 puntos de vacunación en todo el país y puede aplicarse sin importar el estado de afiliación al sistema de salud ni el estatus migratorio. Esto facilita el acceso para jóvenes que cambian de ciudad por estudios, prácticas o trabajo, o que atraviesan transiciones administrativas al cumplir la mayoría de edad.
En cuanto a seguridad, la vacuna contra el VPH cuenta con perfiles ampliamente evaluados, está aprobada por el INVIMA y es recomendada por el Comité Nacional de Prácticas de Inmunización, así como por sociedades científicas y académicas. Este respaldo institucional es clave para tomar decisiones informadas frente a la desinformación que circula en redes.
En síntesis, la ampliación de la edad de vacunación contra el VPH es un cambio concreto que facilita la prevención en adolescentes y estudiantes. Convertir esta información en acción implica algo sencillo: identificar el punto de vacunación más cercano y priorizar la salud preventiva como parte integral de la vida académica.